La robótica del futuro en Colombia

Mientras estos desarrollos avanzan para poder realizar actividades que tradicionalmente han sido exclusivas de los seres humanos, estudiantes en Colombia se preparan para participar en este campo a través de eventos como los concursos y competencias con robots.

Pensar en un futuro en el que las máquinas realicen el trabajo operativo de muchas personas no es ciencia ficción, sino una realidad que pertenece a la denominada cuarta revolución industrial, un movimiento que combina tecnologías como la robótica, el análisis de datos y la inteligencia artificial para transformar radicalmente la forma en la que vivimos y trabajamos.

No es de extrañar que parte de las proyecciones de este movimiento incluyan la desaparición de algunas líneas de trabajo, así como el nacimiento de muchas otras, como el mantenimiento y programación de las máquinas. La robótica será un campo fundamental en este escenario.

Holman Ariza, profesor y coordinador del Semillero de Robótica de la Universidad El Bosque, es consciente de la necesidad de formar profesionales con estas características en Colombia: “A partir de la cuarta revolución industrial estamos marcando tendencia hacia la robótica y las telecomunicaciones. Hacia allá va el mundo, en ese rumbo se está desarrollando la sociedad. Por lo tanto, nosotros buscamos que los humanos se capaciten para ese escenario”.

Una particular forma de prepararse para ese futuro que se aproxima son los concursos de robótica, en los cuales se pueden encontrar las llamadas battle bots (batallas de robots), eventos que integran las tecnologías del mañana puestas a prueba en diferentes desafíos, como luchas de sumo, partidos de fútbol y carreras de vehículos, entre otros.

Ariza, quien también preside el megatorneo internacional de robótica, Runibot, evento que en su versión 2018 convocó un total de 352 robots desarrollados por 1.056 personas y cuatro delegaciones internacionales, explica que este tipo de competencias permiten que los estudiantes desarrollen habilidades y potencien su creatividad al fabricar las máquinas.

Para el docente, un joven que participa en este tipo de desafíos es una persona que se exige para estar al tanto de las nuevas tecnologías, de tal manera que, a futuro, el fruto de esa dedicación se puede traducir en un profesional que logre enfrentarse a ese tipo de retos en el ámbito laboral, puesto que indirectamente ya los venía solucionando en su etapa de estudios.

Sin embargo, formar a estos profesionales no es una labor fácil ni barata; los fondos muchas veces no están disponibles y algunos proyectos colombianos comenzaron en estos torneos, literalmente, con cajas de cartón y llantas recicladas de juguetes.

“Creo que si las universidades apoyaran las iniciativas y proyectos, esto iría más rápido, pero a veces, sacar dinero para este tipo de eventos –refiriéndose a los torneos de robótica– cuesta mucho, y hay instituciones a las que les duele”, relata el presidente de Runibot, para agregar que además de la inversión, otros aportes fundamentales son el tiempo, conocimiento y compromiso de parte de los profesores y estudiantes.

Solo para tener clara la dimensión de las inversiones para participar en un evento de robótica, hay que decir que la elaboración de un robot puede llegar a superar los $10’000.000. A lo anterior hay que sumarle los tiquetes de avión, hospedaje y demás gastos que implica la participación de representantes colombianos en concursos internacionales.

“Nosotros nos hemos acercado al Ministerio de las TIC, también a la Alcaldía de Bogotá, a las gobernaciones, y no ha sido posible concretar nada porque, básicamente, ese tema está muy politizado, entonces a ellos no les interesa”, cuenta Ariza, quien añade que es importante tomar decisiones para que el país participe en estos desarrollos, que pueden tener gran impacto en la sociedad.

“No es simplemente decir: yo, Mintic, les proveo computadores, la tecnología no son los computadores, el desarrollo del país no está ahí, sino en el crecimiento integral de tecnologías, software, hardware, educación y seguridad, parámetros que lamentablemente el sector público no tiene y carece de la intención para apoyar este tipo de actividades”, concluye Ariza, quien se muestra orgulloso de afirmar que, a pesar de los obstáculos, los jóvenes colombianos han logrado ser galardonados en diferentes competencias internacionales.

Otro concurso que se desarrolló recientemente en Colombia fue el Mercury Robotics Challenge Latinoamérica, que nació en la Oklahoma State University, con torneos locales que van clasificando equipos para la final en EE.UU., que permite a los estudiantes controlar un vehículo a distancia vía internet y con una cámara ubicada en él.

Este tipo de desarrollos, por ejemplo, involucran algunas tecnologías y procesos presentes en la conducción autónoma de vehículos, una de las fuerzas que está impulsando la mayor revolución en la industria automotriz en décadas.

En otros años, equipos de universidades colombianas han participado con notable desempeño en competencias como el VEX Worlds, uno de los torneos globales más importantes del mundo. En 2016, un grupo de la U. Javeriana de Bogotá logró llegar al tercer puesto en el concurso.

Los anteriores ejemplos solo son una pequeña porción de los múltiples eventos en esa materia en los que participa Colombia, que representan un camino divertido para capacitar a los profesionales de hoy para las demandas tecnológicas del futuro.

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